Es probable que muchos usuarios hayan necesitado en algún momento dar de baja un coche y retirarlo de la circulación. Para realizar este trámite es recomendable contactar siempre con desguaces autorizados por la DGT y Medio Ambiente.
Desde el 2004, la orden 294 del Ministerio del Interior, exige que todos aquellos propietarios de vehículos, que pretendan desprenderse de los mismos al final de su vida útil, la entrega obligatoria en un centro autorizado de tratamiento, o en una instalación de recepción de vehiculos regulada. Será únicamente en estos centros dónde se proceda a una correcta gestión y descontaminación de los componentes, además de tramitarse directamente la baja definitiva del coche en la Dirección General de Tráfico.
Estos centros autorizados de tratamiento acreditarán dicha entrega y consiguientes trámites de baja definitiva mediante el Certificado de Destrucción; documento oficial a nivel Europeo, y totalmente válido para realizar cualquier proceso administrativo con otras entidades u organizaciones. Si tiene la necesidad de dar de baja un coche confía en profesionales, y asegura una correcta gestión medio ambiental de los restos del mismo.

Supone en total un 35% más de coches que se dan de baja en el 2009 frente al año anterior, pasando de 14.500 a 19.700. Los vendedores piden que sigan las ayudas porque el parque automovilístico cuenta aún con un 34% de coches viejos. El Gobierno baraja posibilidades de prorroga debido a las numerosas solicitudes de patronales y concesionarios.
El número de coches dados de baja en Orense aumentó un 55,3% en 2009, hasta situarse en 6.229 unidades, que irán a parar en la mayor parte de los casos al desguace, debido a los incentivos proporcionados por el Plan 2000E. Pese al espectacular aumento, de los coches para chatarra, Ourense fue la provincia gallega con el menor porcentaje de bajas de coches.
Normalmente apuestan por coches de lujo, pero cualquier ocasión es buena para apropiarse de otro tipo de vehículo, por lo que nadie queda a salvo de perderlo en alguna ocasión, y desconocer absolutamente su paradero, provocando que el titular necesite 